23.7.08

Saturday night fever


El sábado por la noche me topé con una de esas tipas agresivas que quieren todo el espacio para ellas, mal vestidas, con unas mechas terribles y mal puestas y una flor en el pelo intentando emular a Carrie Bradshaw.

Su novio me pidió amablemente que me corriera un poco con mi taburete hacia el otro lado de la barra para que él y su acompañante pudieran estar más holgados. Me corrí. A los cinco minutos la tipa con bastante chulería y cara de asco - ¿por qué será que la gente que va de chula no tiene nada de qué chulear? – me pide que me corra. Le respondo que ya me he corrido antes y que no puedo volver a correrme porque ya no tengo sitio y empieza a gritarme que soy una amargada, una borde, que de qué voy, etc. A mí me entran ganas de arrancarle las mechas y la flor y decirle todo lo que pienso de ella – así, tal cual y sin rodeos – pero hago un ejercicio de autocontrol y le respondo – eso sí, un poco borde – que ya me he corrido la primera vez y que ya le gustaría a ella ser TAN amargada como yo. Claro que como era un poco cortita supongo que no entendió la ironía.

Obviamente ella, tan mona y tan educada, no quiso dejarlo ahí y con su gran culo empezó a invadir mi taburete. Yo no daba crédito. Menos mal que mi culo tiene dimensiones reducidas porque en otro caso no habría sido capaz de mantener el equilibrio ante semejante invasión de las tropas enemigas. Yo no sabía si decirle algo o si empezar una pelea cuerpo a cuerpo. Algo tenía que hacer. Medité sobre mis armas dialécticas y físicas y dado el básico repertorio de ideas y la forma tan primitiva de expresarlas de mi oponente, pasé directamente al plano físico. Sí, soy una cobarde, lo reconozco, no fui capaz de decirle lo que se merecía. Y eso sí que habría sido contundente. En vez de eso me comporté como una nena y simplemente hice mis dos maniobras fundamentales de defensa de territorio:

1.- Encender un cigarro, subir el antebrazo y colocarlo la mano con el cigarro hacia atrás a la altura del hombro. Quien nos esté “incomodando” tendrá que quemarse antes de llegar a su objetivo. ¿De verdad te compensa ser una maleducada? No, ¿verdad?

2.- Colocar el codo a la altura de nuestra cintura, firme cual poste de teléfono. ¿Qué pasa? ¿Qué ahora que al empujarme te clavas mi codo en las costillas ya no te gusta igual? Mira que eres rara…

Lo siento, mujer de la flor, no tenía otra opción, tenía que resistirme. No podía dejar que pensases que se puede ir por ahí gritando y empujando a la gente para salirte con la tuya. No , no y no – esta frase se la copio a
La Divina, que me encanta – y sobre todo, please, don't shout (por favor, no grites).

5 comments:

Di said...

Debía haber una ola colectiva de mala educación este fin de semana porque a mi me pasó una cosa rarisima también.

Mi amiga A. y yo fuimos a uno de los locales de moda de la ciudad y tran conseguir hacernos un huequito nos damos cuenta que hay 3 chicas y un chico observándonos fijamente y hablándo de nosotras. Cómo no estamos cómodas nos movemos para perderlos de vista. Pero ellos se mueven con nosotras y siguen hablando y mirándonos descardamente hasta que dado el acoso visual decidimos irnos del sitio.

Fue una de las más extrañas que me ha pasado nunca, porque no los conocíamos de nada y nos miraban cómo si fuesemos famosas o algo así.

El calor debe trastornar a la gente.

Bss

Moi said...

qué fuerte, di! a lo mejor sabían que eras tú, DI de PORDIOR y flipaban de verte en vivo y en directo. o eso o eran unos majaderos...

besos!

puga said...

Pero menuda pajarraca ¿no?

Hay gente muy muy maleducada, pero lo más sorpredente y curioso del caso es que te llamara amargada, no entiendo el paralelismo. Como no me dejas hueco eres una amargada, serás una egoista, poco solidaria con sus deseos, idiota incluso pero amargada por no mover tu taburete...

Le quemaste el pelo o la flor?? Dime que si.

George Hazard said...

ja ja ja!

La verdad es que hay una gentuza por ahí.Yo por la noche, de marcha,trato de evitar los conflictos, si puedo, porque ya me he encontrado con más de un loco cocainómano.

moi said...

ay, creo que no lo conseguí, puga..

sí, george, yo también me he encontrado a alún loco cocainómano y esos son para echar a correr en dirección contraria!