12.3.08

Dar y tomar


La vida es un continuo dar y tomar. No se puede sólo dar. No se puede sólo tomar. Al que sólo da generalmente se le acaba tomando el pelo. Y al que sólo toma se le tilda de egoísta y avaro.

Y esto vale para todo. No sólo para lo material. También para las relaciones, el trabajo, etc. Si tu tienes un amigo que sólo te pide y te exige pero cuando tú le necesitas nunca está ahí, acabas cansándote de él y le mandas a freír espárragos. En el lado opuesto, si tú te desvives por tu amigo, nunca pides nada a cambio, todo lo que haga mal lo aceptas sin rechistar, te acabará tratando mal. La naturaleza es así. La mayoría de la gente aceptará llevar tus límites hasta donde tú los pongas. Poca gente hay en el mundo que no necesita que el de enfrente le ponga los límites.

Con las relaciones amorosas pasa lo mismo. Los límites los tienes que establecer tú. Si dejas que los establezca el de enfrente, acabarás por los suelos. Y de la misma manera, igual que tu pareja te da cosas, tú le tendrás que dar también. Si no se cansará de ti. Especial mención aquí para los/las que se enamoran siempre de hombres/mujeres imposibles totalmente fuera de su alcance. No sólo te tienen que llenar ellos/as a ti, tú también les/las tienes que llenar.

Si llevamos el tema al trabajo, es también bastante curioso. En la mayoría de las empresas españolas, si no pides aumento de sueldo, no te lo dan (aquí es donde va la famosa frase de “quien no llora, no mama”). Pero a veces es más extraño aún: si dices que has encontrado un sitio mejor para trabajar, te ofrecen doblarte el sueldo. ¿Significa eso que hasta entonces la empresa le ha estado tomando el pelo al trabajador? La empresa debería pagarle al trabajador lo que cree que vale, no lo mínimo imprescindible.

Desde el punto de vista más materialista, el de los regalos, no podemos estar siempre regalando y no recibir regalos nunca. Y, obviamente, no podemos estar siempre recibiendo regalos y no hacerlos nunca. Aunque he de confesar que alguna vez he recibido algún regalo de alguna persona no esperada y no sé cómo corresponder. ¿Con otro regalo? Sería lo suyo, pero siendo una persona lejana, me resulta algo violento de repente soltarle un regalo. No sé, es extraño. Si meditamos un poco sobre los GRANDES REGALOS, es decir los regalos de boda, en realidad los regalos son una forma estupenda de ahorrar. Cada vez que hay una boda, hacemos un regalo. Después de miles de bodas seguidas, sentimos que con tanta celebración del amor nosotros nos vamos a acabar arruinando. Pero luego llega el momento de nuestra boda, lo celebramos, y todo el mundo nos hace un montón de regalos que más o menos se equipararán con aquellos que hemos hecho hasta ese momento + todos los que nos quedan por hacer. Lo malo es si no nos casamos. Llegada una edad, habría que hacer una fiesta de soltería para celebrar una vida plena en la que la gente nos hiciera regalos como si nos hubiéramos casado. Claro que si encuentras el amor después de la fiesta de soltería, ya no tendrías más derecho a regalos.

P.D.: Súper-J, te juro que no me olvido de tu regalo de boda.

2 comments:

stgmarsan said...

cuánta razón tienes. y curioso, hoy pediremos un aumento mi compañero y yo. ya te contaré el fracaso.

por cierto, he leído esta mañana algo que te hará sonreír (vía http://www.efimera.org/):

cómo percibimos el vestuario, según Ley de Laver(con un puntito de ironía):

Indecente 10 años adelantado a su tiempo

Descarado 5 años adelantado a su tiempo

Elegante Ahora

Pasado de moda 1 año después de su tiempo

Horroroso 10 años después de su tiempo

Divertido 20 años después de su tiempo

Curioso 50 años después de su tiempo

Encantador 70 años después de su tiempo

Romántico 100 años después de su tiempo

Bonito 150 años después de su tiempo

Câmera Digital said...

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